El lienzo cuadrado se divide en cuatro campos horizontales: cielo, terreno claro, orilla oscura y agua, que ocupa la mitad inferior. La ribera funciona como límite estable. Árboles altos y delgados se elevan detrás e interrumpen las franjas largas sin crear un único centro. El grupo más alto de la derecha equilibra el bosque denso de la izquierda y deja más abierto el tramo central. La mirada cruza los reflejos hacia la tierra seca. La anchura del agua establece la distancia física hasta la otra orilla.
La paleta se limita a ocres parduzcos, amarillos terrosos, verde oliva, gris cálido y pequeñas zonas crema. Pinceladas finas y horizontales se extienden por cielo y agua; la parte inferior es más cálida y el gris marrón oscuro se concentra en la orilla. Los troncos suben con marcas estrechas y rápidas, y el follaje se reduce a masas suaves de verde grisáceo. Los reflejos no copian árboles completos: conservan luces dispersas y sombras. El contraste bajo aleja la ribera mientras pequeños cambios cálidos y fríos registran la luz.
Chen pinta repetidamente paisajes natales, casas rurales y asuntos hakka, con composiciones compactas, color natural contenido y atención atmosférica. Memorias del Terruño evita un monumento famoso. Una ribera corriente, una línea de árboles y hierba seca bastan para establecer familiaridad por repetición. Su experiencia en diseño gráfico puede ayudar a explicar la claridad de las cuatro franjas, pero sus variaciones sutiles dependen de una observación sostenida del paisaje.