La barca atraviesa la zona media inferior, con la proa elevada a la izquierda y la popa prolongada hacia el borde derecho. Dos lonas siguen las costillas curvas de la cabina, lavanda a la izquierda y blanco frío a la derecha. Varios postes diagonales cruzan la tela y revelan la estructura de uso. Los edificios se apiñan junto a la orilla; puertas, paredes y aleros se superponen y dejan una franja estrecha de reflejo.
Pinceladas claras y cargadas describen las lonas, con giros gris violeta y verde grisáceo que indican pliegues. Marrón negruzco, verde apagado y pequeños ocres forman el casco; líneas finas y firmes sujetan los bordes y el armazón. Sobre la mampostería, arrastres repetidos dejan aparecer gris rosado, verde pálido y tierra como huellas de humedad. El agua se comprime en trazos anchos de verde oscuro y da a la barca una presencia estable.
Bai observa desde hace años las comunidades costeras y fluviales del sur de China y registra formas de vida en transformación. Elige una embarcación cubierta y quieta, de modo que mantenimiento, amarre y espera se convierten en tema. El realismo académico conserva su estructura funcional; lavanda, verde grisáceo y reflejos describen el aire húmedo. La vida cotidiana permanece legible a través de los objetos aunque no haya figuras.