Las embarcaciones se cruzan en diagonales y horizontales. La mayor entra desde la derecha; en la esquina inferior izquierda, varias barcas quedan separadas por nieve y agua. Una fila de muelles y barcos atraviesa la distancia media antes de que el hielo se abra hacia la ciudad. Los cambios de tamaño, las superposiciones y las distintas orientaciones conducen la mirada por el fondeadero hasta Harbin.
Gris azulado, blanco frío y breves pasajes de ocre dominan la paleta. Pinceladas anchas y planas extienden la nieve; algunas capas más finas dejan asomar el fondo y evitan que el hielo resulte inerte. Canales azul grisáceo cortan el blanco y señalan el agua que aún no se ha congelado. Las cabinas crema, los cascos rojizos y las barandillas negras tienen mayor firmeza, mientras la ciudad pierde contraste en la distancia.
La obra de Li se ha concentrado durante años en los inviernos del noreste de China, sus ciudades industriales y la vida del río Songhua. Su conocimiento de cómo el hielo altera el transporte y el trabajo explica la atención a amarres y embarcaciones. No aparecen trabajadores, pero barcos y muelles indican una actividad detenida por la estación. Clima, infraestructura y vida urbana coinciden en una vista observada con precisión.