Un caballo castaño oscuro ocupa la mitad derecha del cuadro y avanza hacia la izquierda. El cuerpo alargado sigue casi en paralelo el borde inferior, pero la pata delantera levantada y la separación de las patas traseras rompen esa estabilidad. La cabeza sobresale ligeramente del perfil del cuerpo. El ojo visible y las orejas erguidas acercan al animal a quien mira, aunque su marcha continúa de lado y no se dirige hacia nosotros.
El cuello, el hombro y el vientre se construyen mediante pasos de marrón profundo a castaño y reflejos claros. Estas variaciones permiten seguir la dirección de los músculos bajo el pelo. Las patas, más oscuras, se recortan sobre la nube luminosa. La crin y la cola reciben otro tratamiento: mechones finos se abren hacia la derecha, en sentido contrario al avance. El viento queda indicado por esa oposición, mientras el torso conserva toda su solidez.
El paisaje se reduce a una franja de hierba, una masa de nubes grises a la izquierda y una abertura azul arriba a la derecha. Nada distrae del cambio de apoyo entre las patas. La formación de Li Yadong en dibujo y anatomía, ampliada posteriormente en la Academia Repin, ayuda a comprender esta atención a la estructura. El giro de la cabeza, el casco alzado y el pelo agitado pertenecen a una misma acción observada con precisión.