La fachada roja ocupa la mitad superior. Filas de ventanas y balcones salientes establecen una cuadrícula estable; debajo, letreros, puertas y puestos forman una franja más densa. Las figuras se distribuyen de izquierda a derecha por la acera. El rótulo rojo de la tienda de repuestos para bicicletas se aproxima al color del muro, pero sus caracteres blancos siguen legibles; un cartel negro de peluquería añade otra horizontal. El hombre de mayor tamaño atraviesa el espacio de vendedores y perro, como si pasara ante quien observa desde la otra acera.
Coral y ocre anaranjado se extienden en pinceladas amplias sobre la pared. Blanco grisáceo, verde oscuro y violeta negro definen marcos, barandillas y el arco de entrada. Toques cortos de amarillo verde y verde profundo amontonan las verduras; rojos, violetas y azules verdosos distinguen sombreros, delantales y ropa. La acera gris violácea está tratada con mayor soltura y pequeñas luces. El gran plano fijo de la fachada hace visibles las pinceladas fragmentadas de la actividad callejera.
Li trabajó durante décadas como editor artístico de un periódico infantil, oficio que exige organizar con claridad figuras, palabras y acontecimientos dentro de un espacio limitado. Es conocido sobre todo por sus paisajes del norte y sus bodegones; en Calle antigua aplica el mismo control tonal a una escena urbana. Los rótulos legibles, los gestos y el perro aportan información concreta sin convertir cada rostro en retrato. La identidad de la calle procede conjuntamente del edificio y de quienes lo usan.